Competencias clave de nuestro proyecto educativo

 

 

Las diversas competencias suponen contextos interrelacionados. Abordar una de ellas, impacta necesariamente sobre las demás, ya que el proceso de socialización del adolescente se desarrolla en dimensiones permeables y transversales. Esto facilita que logros alcanzados en un área competencial tenga repercusiones sobre otra; por ejemplo la utilización de un estilo asertivo de comunicación facilita un abordaje cooperativo de los conflictos.

 

Así mismo permite que el alumnado destinatario traslade estrategias aprendidas para una situación concreta a futuras situaciones de su vida.

 

Área de resolución de conflictos: Negociación integrativa y Mediación

 

En las relaciones entre personas los conflictos son algo frecuente y natural, incluso con aquellos que mejor nos llevamos, o con quienes más queremos.

 

Es por esto que consideramos que aprender qué es un conflicto, cuáles son las percepciones que tiene cada parte de la situación, cuales son los motivos y necesidades que están detrás de las posturas iniciales, y los estilos que utilizamos para afrontarlos, con sus respectivas consecuencias, son básicos en el desarrollo de la competencia de “Resolución de Conflictos”.

 

 

Área de manejo de emociones: Autoconocimiento, Regulación y Expresión de emociones

 

Dirigido al desarrollo de las competencias de autoconocimiento, regulación y expresión de nuestras emociones, como vía en la que manejar nuestra agresividad, y por tanto para prevenir conductas agresivas surgidas a partir de la frustración, el dolor y el miedo.

 

Autoconocimiento: Comprender el concepto de emoción identificando las distintas emociones que todos y cada uno de nosotros sentimos en las distintas situaciones de la vida. Es importante comprender que éstas dependen de nuestros pensamientos, de nuestra manera de interpretar la realidad, la cual está influenciada por nuestras experiencias pasadas. La emoción se identifica a través de cambios fisiológicos en nuestro cuerpo que aprenderemos a reconocer, y que dirigen nuestro comportamiento. Resulta fundamental ser consciente de este proceso, que va desde la interpretación de una situación concreta hasta el comportamiento. Este autoconocimiento de las emociones que sentimos en cada momento es un requisito indispensable para aprender a regularlas. Se prestará especial atención dentro de esta área a la emoción de la ira, entendiéndola como un mecanismo de ajuste ante situaciones que nos generan frustración, relacionándose con emociones primarias de la familia del dolor, o también como una reacción defensiva, relacionándose con emociones más primarias de la familia del miedo.

 

Regulación Emocional: Una vez que somos capaces de reconocer las emociones que estamos sintiendo en cada momento, nos adentraremos en las distintas vías de que disponemos para regular esta Ira, y no vernos empujados por su determinismo hacia los comportamientos agresivos. Es posible manejar las emociones mediante la modificación de nuestros pensamientos; también eligiendo personas o situaciones que nos generen emociones positivas; trabajando sobre el aspecto fisiológico de la emoción; y modificando la propia conducta.

 

Expresión emocional: Una vez reconocida y regulada la emoción que estamos sintiendo nos adentramos en el campo de la expresión asertiva de la emoción, aprendiendo a responsabilizarnos de las emociones que sentimos y a expresarlas sin culpar de ellas a los demás, facilitando tanto la ventilación de nuestras emociones, como el que los demás estén dispuestos a escuchar y comprender cómo nos estamos sintiendo.

 

 

Área de comunicación: Asertividad y Habilidades de Comunicación

 

La asertividad representa una competencia fundamental en la convivencia y en la resolución de conflictos, ya que implica defender hábilmente nuestras opiniones, intenciones, posturas, creencias y sentimientos, sin atacar a los demás para hacerlo. Las técnicas asertivas, así mismo, aportan recursos para afrontar conflictos y situaciones de convivencia sin necesidad de recurrir a la violencia para conseguir nuestros objetivos. 

 

 

Área de autoestima: Refuerzo de la Autoestima, Automotivación y Pensamiento positivo

 

Refuerzo de autoestima: La autoestima representa una competencia fundamental en la convivencia; dado que el sentirnos a gusto con nosotros mismos es requisito fundamental para relacionarnos asertivamente con los demás, y por lo tanto, para resolver cooperativamente nuestros conflictos. Conocer vías con las que podemos trabajar para reforzarla ayudará a los pre y adolescentes a sentirse mejor consigo mismos y resolver las crisis típicas de esta etapa de la vida.

 

Automotivación: El mantenimiento de un buen nivel de autoestima está estrechamente relacionado con los éxitos que alcanzamos en la vida, que nos hacen ver que somos capaces, ayudándonos a sentirnos bien con nosotros mismos. Desde esta perspectiva la automotivación de los pre y adolescentes para superar sus retos y plantearse objetivos a corto y medio plazo tiene un lugar destacado en este proyecto.

 

Pensamiento positivo: Debemos de ser conscientes de que el tipo de pensamiento que mantenemos ante los retos de la vida es como el timón que guía nuestro comportamiento. Así, si pensamos que no somos capaces de algo nunca lo conseguiremos, dado que las principales limitaciones en la vida son las que nos ponemos nosotros mismos, con pensamientos del tipo “¡No soy capaz!” o “¡Esto es imposible!”; pensamientos que son habituales entre los pre y adolescentes cuando se encuentra con dificultades como pueden ser el repetir curso, o el aprender a manejar su ira.

 

 

Área de empatía:

 

La empatía representa una competencia fundamental en la convivencia, y resulta clave en el desarrollo de una personalidad asertiva.

 

Es, así mismo, una competencia especialmente relevante a la hora de resolver nuestros conflictos colaborativamente; ya que implica entender el punto de vista y emociones de los demás, aspecto crucial en técnicas como la negociación integrativa y la mediación.

 

En este sentido educar en empatía resulta, según los últimos descubrimientos neurológicos, la mejor manera de prevenir la violencia que se ejerce de forma voluntaria, y no desde la emoción de la ira (la cual se trabaja en la competencia de “manejo de emociones”).

 

Este es el caso de situaciones de violencia de género, racista y escolar, en los cuales se suceden actos violentos premeditados y sistemáticos contra otras personas.

 

 

¿Cómo afrontar los conflictos? es un proyecto de Garrébil en Colaboración con Bitar-Bask

Calle del Músico Ledesma 4, 3º  

Teléfono: 94 405 16 14