Educar en valores significa extender el alcance de la educación, de manera que no se limite al desarrollo de habilidades y competencias en las diferentes materias o áreas específicas de aprendizaje. Significa que las chicas y chicos participando en los distintos programas que contienen este proyecto desarrollan una visión ética a la par de las habilidades técnicas y herramientas que ponen en práctica e interiorizan. 

 

Sin perjuicio de otros valores más específicos que se desarrollan en los diferentes programas del proyecto, el equipo de “¿Cómo afrontar los conflictos?” trabaja especialmente desde los siguientes valores que traslada al alumnado de manera trasversal en sus distintas actuaciones directas.

  • Responsabilidad: la responsabilidad es algo que se aprende. Como cuando a niños y a niñas se enseña cómo ordenar sus juguetes después de jugar, su habitación o cómo y cuándo alimentar al perro. Una persona que tiene un gran sentido de la responsabilidad no necesita mucha insistencia para hacer las cosas que tiene que hacer. Toda persona que busca un crecimiento personal requiere de responsabilidad e implicación personal para con sus objetivos, es por eso que el proyecto entiende fundamental éste valor.

  • Optimismo: Es muy importante aprender a vivir la vida con entusiasmo y optimismo, buscando la perspectiva positiva de las cosas a pesar de los obstáculos que nos presenta la vida. Debemos huir de un excesivo pensamiento negativo y pensar en cómo mejorar o avanzar. Una persona optimista es menos insegura, sabrá convivir con el aburrimiento y la apatía, tendrá menos posibilidades de sufrir ansiedad o depresión, vivirá sin estrés, y por consiguiente, será más tranquila y relajada.

  • Paciencia: es importante cultivar la paciencia y aprender a esperar para disfrutar de aquello que queremos; huyendo del «lo quiero aquí y ahora». Esto nos ayuda a controlar y canalizar nuestra impulsividad mostrando una actitud paciente y serena frente a la vida.

  • Esfuerzo y Perseverancia: valores necesarios en la sociedad actual en la que abunda la inmediatez y el esfuerzo mínimo. Todo aquello que queremos conseguir requiere de un esfuerzo para superar las dificultades que nos encontramos en el camino.

  • Confianza: sin duda es uno de los valores más importantes que podemos desarrollar. Necesitamos confianza en nosotros mismos y en las personas que nos rodean para poder crecer, para poder evolucionar, para poder desarrollarnos. La confianza es la base en el establecimiento de cualquier relación positiva y duradera y por tanto en la convivencia y en la resolución de nuestros conflictos. 

  • La humildad: es necesario aprender que no somos superiores a nada ni a nadie, en ningún sentido, a pesar de mostrar seguridad en las competencias que vamos desarrollando en la vida. Vivir con una actitud humilde nos permite conocernos mejor, valorar nuestras fortalezas e intentar mejorar nuestras debilidades.

  • La empatía: Implica aprender a ponernos en el lugar de los demás y entender cómo piensan y sienten. La empatía es un valor fundamental para la convivencia en cualquier sistema social e implica la predisposición a sintonizar con la experiencia de las demás personas.

  • Tolerancia: La tolerancia guarda relación con la aceptación de aquellas personas, situaciones o cosas que se alejan de lo que cada persona posee o considera dentro de sus creencias. El espíritu de tolerancia es el arte de ser feliz en compañía de otros. La convivencia pasa necesariamente por la tolerancia a la diversidad.

  • Respeto: Respeto es la actitud y la acción de las personas, de no dañarse a sí mismo, a sus semejantes ni a su entorno.Aquí cobra gran importancia el respeto a la diversidad respetando las diferencias y las limitaciones individuales de las personas. El respeto también tiene que ver con el respeto al bien común, objetos, mobiliario, etc.

  • Honestidad y sinceridad: ser honesto es ser real y auténtico. La honestidad es algo que se da en  todas las relaciones sociales duraderas. La honestidad de los demás se puede conseguir, mostrando comprensión y respeto cuando alguien nos habla de sus preocupaciones, sus fallos, errores y malas acciones. Si no lo conseguimos y nos enfadamos cuando nos dicen lo que ha sucedido, la persona la próxima vez que tenga algo que decir probablemente lo ocultará.

  • Amabilidad: la amabilidad se funda en el respeto, el afecto y benevolencia en nuestra forma de relacionarnos con los demás. La amabilidad es esencial para la convivencia en sociedad. Diariamente en nuestra vida estamos obligados a interactuar con distintos tipos de personas, y la armonía de nuestro entorno social en gran medida viene determinada por el nivel de amabilidad sobre el cual hayamos fundado esas relaciones.

  • Gratitud: es importante y valioso mostrar gratitud. La gratitud no se trata solo de dar las gracias, sino que implica un sentimiento profundo en nuestro interior de aprecio a lo que alguien hace por nosotros, o las condiciones de nuestra vida. Investigaciones relacionan el desarrollo del valor de la gratitud con el bienestar emocional de quien lo desarrolla.

  • Solidaridad: la solidaridad implica una actitud de compartir y de colaboración con otros, especialmente con quienes lo necesitan. Implica afecto, implica comprensión a quien se maltrata y a quien sufre. A pesar de que es importante de manera general en la convivencia, lo es especialmente respecto de las personas implicadas en conductas de victimización.

  • Comunicación y Diálogo: la comunicación es tanto un arte como una ciencia. La falta de comunicación se relaciona con malentendidos y conflictos en los grupos. Cuando las personas sienten que pueden hablar abiertamente se fortalecen las relaciones sociales. Es la clave de la convivencia. 

  • Perdón: Perdonar a personas que te han hecho mal es una decisión importante que se debe tomar. Debemos tener en cuenta que todos somos humanos y de vez en cuando cometemos errores, o hacemos cosas que hacen daño a los demás. El perdón es un valor fundamental en la convivencia y en la transformación de conflictos. 

  • Conciliación: Conciliar hace referencia al acto de conseguir que dos o más partes opuestas logren llegar a un acuerdo para llevarse bien y estar en paz, lo cual es clave en la convivencia y supone la transformación positiva de los conflictos.

  • Reparación: hace referencia a la realización de acciones compensatorias o restaurativas por parte de las personas que han cometido un daño contra las personas o bienes de su entorno como vía en que afrontar la transformación de las situaciones de conflicto y violencia. 

¿Cómo afrontar los conflictos? es un proyecto de Garrébil en Colaboración con Bitar-Bask

Calle del Músico Ledesma 4, 3º  

Teléfono: 94 405 16 14